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May 2019

¿POR QUÉ EL FAMILY BUSINESS CONSTITUYE EL NEGOCIO EN EL QUE SE INVIERTE MÁS EN EUROPA?

ROSSELLA LO GALBO
INTERNATIONAL

Al hablar de los negocios familiares, es importante destacar que representan casi el 80% del tejido empresarial de la Unión Europea (U.E.) y que emplean prácticamente a la mitad de su población activa.

Es habitual pensar en pequeños negocios que han pasado de padres a hijos, pero lo cierto es que algunas de las empresas más grandes y relevantes de Europa están controladas por familias, siendo su peso clave en la generación de riqueza.

Un estudio realizado en el año 2018 por el Centro Europeo de Evolución económica afirma que las empresas familiares tienen una idiosincrasia propia, con ventajas que las diferencian del resto de compañías y les permiten aportar gran valor al tejido productivo.
En la U. E. hay casi 17 millones de empresas familiares, y en el caso de España este tipo de compañías suponen cerca del 90% del total del parque empresarial. Además, como decíamos antes, no se trata sólo de pequeñas empresas, sino también de grandes grupos cuyo capital social sigue mayoritariamente en manos de una familia.

Si se analizan las empresas cotizadas, es fácil comprobar cómo aquellas con un componente accionarial familiar obtienen rentabilidades superiores y mejores retornos sobre el capital, algo especialmente patente en periodos de crisis.

¿Qué es, por tanto, lo que hace a las empresas familiares más proclives al éxito?

La visión de largo plazo es probablemente uno de sus rasgos más distintivos, ya que la voluntad de la familia no se limita a gestionar con acierto la empresa sino también existe un deseo de transmitir un legado, que incluye un saber hacer específico y una cultura empresarial basada en los valores familiares. Este objetivo de perdurar en el tiempo se traduce, además, en un mayor compromiso, en la reinversión prudente en el propio negocio y en una gestión más eficiente y menos burocrática del mismo, siendo todo ello lógico ya que el patrimonio familiar está ligado al desempeño de la empresa.

Sin embargo, los retos a los que se enfrentan estas empresas son de envergadura, el principal de ellos es sin duda la sucesión empresarial, un momento de cambio que puede poner en jaque el futuro de la empresa. Para evitarlo, conviene planificarla con tiempo, y tener en cuenta las capacidades y expectativas tanto del fundador como de sus posibles sucesores. Por otro lado, es importante que las compañías familiares sepan adaptarse a los nuevos tiempos, abriéndose a la innovación y a la profesionalización en la gestión, algo que no siempre se consigue.

En todo caso, parece que los pros pesan más que los contras, y de hecho ciertos fondos de inversión, consideran que ser una empresa familiar es un criterio importante para incorporar un valor a su cartera, ya que hay skin in the game estando el patrimonio familiar muy vinculado a los resultados de la empresa. Aunque a priori podría parecer que la cotización en mercados bursátiles no resulta de interés para las empresas familiares, tradicionalmente menos especulativas, se está produciendo un cambio de mentalidad, que lleva a la búsqueda de vías de financiación alternativas.

Invertir en empresas familiares es apostar por firmas que emplean a la mitad de la población activa en Europa y que ofrecen al inversor características diferenciales como la visión de largo plazo, la prudencia en la gestión, la preponderancia del capital humano y una mejor salud financiera que otras cotizadas.

Parece evidente que las empresas familiares presentan más ventajas que inconvenientes y que las probabilidades de éxito en el competitivo mundo empresarial están a su favor.

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