Paula Monfort
MERCADO DE CAPITALES
La admisión a cotización de instrumentos de renta fija en otros mercados europeos ha sido, durante años, una práctica habitual entre determinados emisores españoles. Las razones que habitualmente se han señalado para explicar esa preferencia incluyen la mayor complejidad del procedimiento de admisión en España, derivada de la intervención simultánea de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (la “CNMV”) y de AIAF Mercado de Renta Fija (“AIAF”). Esa dualidad de controles se percibía como un elemento de menor eficiencia frente a otras jurisdicciones europeas. El marco comenzó a modificarse con la aprobación de la Ley 6/2023, de 17 de marzo, de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión (la “LMVSI”), así como con su normativa de desarrollo.
Nuevo régimen de admisión de valores no participativos
El nuevo régimen se articula esencialmente a través de tres instrumentos: (i) el artículo 63 de la LMVSI, que atribuye al organismo rector del mercado la competencia verificadora; (ii) el Real Decreto 814/2023, de 8 de noviembre, que desarrolla reglamentariamente el procedimiento de admisión a negociación; y (iii) la Circular 1/2023 de AIAF, que concreta los trámites y la documentación exigibles para la admisión y exclusión de valores en ese mercado.
En el plano operativo, la reforma presenta cuatro elementos de interés para el análisis. En primer lugar, la verificación del cumplimiento de los requisitos de admisión corresponde a AIAF. En segundo lugar, la intervención de la CNMV deja de extenderse al conjunto del expediente de admisión y pasa a concentrarse, esencialmente, en la aprobación o supervisión del folleto, cuando este resulte exigible conforme a la normativa aplicable. La CNMV conserva, no obstante, una supervisión indirecta a través de las comunicaciones que debe remitirle AIAF sobre incidencias o riesgos que puedan afectar al mercado o a los inversores. En tercer lugar, el procedimiento queda desarrollado tanto reglamentariamente como en la normativa interna del mercado. Por último, la verificación debe completarse en un plazo máximo de cinco días hábiles desde la presentación de la documentación completa, sin perjuicio de los requerimientos de información adicional, que deberán atenderse en tres días hábiles.
Desde una perspectiva práctica, la CNMV ha señalado que este nuevo esquema puede traducirse en menores costes y cargas administrativas para los emisores.
Efecto en el mercado
Los datos citados en el texto sugieren que la reforma puede haber contribuido a reforzar el atractivo del mercado español de renta fija. En particular, según lo anunciado por Bolsas y Mercados Españoles (“BME”) en una nota de prensa de marzo de este año, las repatriaciones acumuladas de programas que anteriormente cotizaban en las bolsas de Dublín y Luxemburgo superaban los 60.000 millones de euros desde 2019. Esta cifra, aunque abarca un periodo que se inicia antes de la entrada en vigor de la LMVSI, refleja una tendencia estructural de reposicionamiento del mercado español que la reforma ha venido a consolidar.
Esa orientación ya estaba presente en la exposición de motivos del Proyecto de la LMVSI, que justificaba la eliminación de requisitos superfluos y redundantes en la admisión a negociación de valores de renta fija con el fin de aumentar el atractivo del mercado español en ese segmento. En la misma línea, como señala la CNMV en una nota de prensa de junio de 2023, la nueva redacción del artículo 63 perseguía mejorar la competitividad y el atractivo de los mercados de valores españoles, alinearlos con las prácticas supervisoras de países del entorno y favorecer su utilización por los emisores. Asimismo, el Informe de Mercado de BME (2025), refleja un aumento de las emisiones de deuda corporativa en España y lo vincula, entre otros factores, a la reforma normativa.
Conclusión
La reforma ha simplificado significativamente el procedimiento de admisión de valores de renta fija en los mercados regulados españoles y los primeros indicadores apuntan a una mejora real de su capacidad de atracción. España se posiciona así como una alternativa competitiva frente a otras plazas europeas, con bases sólidas para consolidar ese liderazgo.
